Percibo olores muy particulares. Una mezcla dulce de vainilla y rosas. Al oler esto, me siento bien.
Sin pensarlo, el pánico y las dudas comienzan a invadir mi mente. Busco miradas, alguna que me explique la situación en la que me encuentro. Pero nada, lo único que diviso son cuerpos tirados en el suelo, desconociendo si son cadáveres.
Comienzo a caminar por el lugar. El sitio me muestra un ambiente agradable por el aroma, pero extraño, a causa del desconocimiento.
Telas de varios colores y de extraño material cuelgan y decoran las paredes de aquel lugar. El techo está descubierto y me transmite calma al mostrarme un inmenso cielo donde bailan astros y brillan estrellas a lo lejos.
Respirando profundamente, decido sentarme en un banco que se encontraba allí. Este estaba tapizado con una tela muy suave y de un color indefinido pero brillante., lo cual llamó mi atención.
Contagiándome una actitud relajante, comienzo a escuchar una hermosa melodía a la cual le soy indiferente.
Sin tener noción del tiempo, tengo la certeza de que pasaron unos minutos. De golpe se abre una puerta automática por donde accede una mujer adulta con un hermoso aspecto. En su pecho llevaba una especie de insignia donde citaba la palabra "amor". Inmediatamente me paro para acercarme a ella y preguntarle qué es lo que está sucediendo y sobre la existencia de mi familia y mis seres queridos. Sus ojos con una expresión arrugada por fuera pero plenamente brillosa por dentro apuntan a los míos produciendóme una emoción plenamente felíz. A los segundos se manifiesta hablandome y me dice que no hay que tener miedo. Luego de un armonioso abrazo, me cuenta que su nombre es Brunela, que pertenece a este mundo pero a otra dimensión y que es federada políticamente a la corporación "Amor". Ésta asociación se encuentra solamente en la dimensión en la que ella habita.
Prosigue contandome de como fui a parar a ese lugar en donde me encontraba anonadada.
Me tranquilizó al decirme que toda mi familia estaba bien, pero así como todas las familias del mundo, la mía iba a ser dispersada por el mismo. Desesperada y desconfiadamente comienzo a gritar y llorar por un largo momento. Pacientemente, ella espera que termine de desahogarme sin querer contenerme y sólo mirándome a los ojos.
Hoy estoy en un pueblo de Grecia viviendo este sueño real con una familia compuesta determinadamente por miembros de distintas etnias, pertenecientes a distintas familias con desiguales pensamientos. Por ende, también pertenecían a diferentes culturas y clases sociales.
A Brunela no la eh vuelto a ver desde aquel día en ese lugar donde había un agradable aroma, que nunca voy a olvidar. Ese mismo día fue el que me dijo que el mundo estaba enfermo y que la única salvación era mezclar a todas las familias del mundo, para que cada ser humano comprenda y no le sea más ignorante a las distintas realidades y miradas de los diferentes contextos sociales del mundo y así brille la empatía, el amor y la paz mundial

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